Es increíble que esta sea la última semana. He terminado todos mis ensayos finales, ya di mi presentación final para la clase de cultura (hice una cartel bellísimo en el estilo de la escuela secundario. Me gusta decir que es la “powerpoint” de la vieja escuela. Ahora, tengo un examen de gramática miércoles, una prueba de cultura jueves, y es todo. Difícil creerlo. Hay muchos cosa que quiero hacer esta semana, porque yo sé que afuera, no será fácil continuar con el español. Tengo un libro en español que quiero terminar, y quiero mirar películas en español. Además, me encanta Vermont y el campus de Middlebury. Quiero aprovechar el lugar. Y después, estaré lista cuando mi madre llegue viernes para recogerme.
Todos las clases de gramática de nivel 2 se reunieron esta mañana para hacer una competición. Jugamos una variación de “Jeopordy” usando los trucos de vocabulario, geografía, cultura, etc que hemos aprendiendo este verano. Para mí fue muy divertido hacer algo diferente, y también reunir con las otras clases. Además, mi clase ganó. Todos de nosotros estábamos sorprendido de esto. Contestamos lo menos preguntas de todos. ¿Cómo es posible? Contestamos preguntas que valieron muchos puntos. A mí mejor amigo le gusta decir “cuando juego, juego a ganar.” A mi, esto es chistoso, y me gusta repetirlo porque me parece un poco molestia y desafiante. Hay otra razón que disfrutó la clase hoy. Me caen mucho los alumnos en mi clase. Hay una buena ambiente y nos llevamos bien. Me divierto trabajar con ellos.
Una pequeña digresión: en esto momento estoy escuchando Los Bacilos. Disfruto mucho el CD. No he habido el tiempo escuchar de cerca las letras, pero me interesa los ritmos y los instrumentos.
Escondido en las nubias, rodeado por montañas, la laguna de los cóndores existe adentro la brecha entre la realidad y el sueño. Parece como un lugar perfecto para escapar. Los bancos son inhospitables, abandonados, olvidados. Aquí, un viajero piensa que puede dejar sus equivocaciones, y las memorias que se ronda como un fantasma. Aquí, no hay un pasado porque el tiempo todavía esta parado.
¿Es posible renunciar el pasado y los errores ya incurridos? No, nunca se puede evitar las fantasma. A veces, se puede distraerlo. Esta es la razón por la cual viajar a la laguna arriba en las montañas en un país lejos de todo conoce. El camino desafiante se queda sin aliento. Hay que concentrar, y centrarse en el viaje. Al fin del día, está demasiado cansada para pensar, para recordar. Cuando llega, afronta a una vista así, que deja a ud sin hablar. 2, 3, 4, minutes de paz, pero después, encuentra el aliento, y mira con mas perspicacia. El lago es un espejo, como refleja las montañas, refleja sus crímenes. Como un monstruo, devora su imagen, y su alma. Levantamiento de las aguas es su sentencia. Tiene que hacer frente a la verdad. Trae sus fantasmas con ud siempre. Ud es sus fantasmas.
El sol se ponía mientras Pedro y Rocinante paseaban por las montañas. Para Pedro, la puesta del sol se hizo una vista que no presagiaba nada bueno. Ha leído que las puestas de sol son más hermosas cuando el sol pasa por nubias de humo y de smog. Era evidente que abajo, en el valle, vivía un enemigo peligroso. Pedro estaba seguro que se acercara la casa de un monstruo construido por una empresa multinacional.
Siguió siguiendo la ruta y no estuvo sorprendido oír un ruido ensordecedor, y percibir un oler asfixiante. De pronto, apareció en la distancia este gigante de progreso, monstruo de comercio, fantasma del futuro. Su nariz echaba humo y rugió con furia. ¿Qué podía hacer Pedro?
Miró mientras sus esclavos le dieron a comer y le cuidaron. La situación se pareció tan grave que tuvo que luchar. Pedro tuvo que luchar con toda su fuerza, toda su sabiduría, y toda su determinación. Realizaría una manifestación.
Sacó su guitarra y empezó a tocarlo. Tocó las canciones de protesta, cantó las exigencias por la libertad, y gritó por justicia. Cantaba mientras el sol se caía atrás de las montañas y el cielo oscurecía. Agotado de todo parte, sin aliento, no estaba seguro si pudiera continuar.
Entonces, algo sucedió que le dio esperanza. Un esclavo salió de la panza del monstruo, pues, otro. Miró cuando casi 100 más salieron. Todos parecían cansados, pero el ambiente estaba alegre. Pedro continuó manifestar a pesar de su fuerza disminuido porque pudo aparecer que, sin esclavos, el monstruo perdió su fuerza también. Poco a poco, el humo despejó y el ruido despareció. En la oscuridad total, se alegró mucho. Pedro había dado muerto al monstruo de industria, había liberado los esclavos, y había triunfado opresión e injusticia. Bien hecho para su primer día como líder revolucionario.
Algo de interesante se pasó durante la cena. Había una mujer famosa en el comedor. Ella no es famosa afuera de las clases de nivel dos a Middlebury, pero para nosotros, ella es una estrella. En nuestro libro de gramática, hay muchas historias de cinco amigos. Se llaman Serio, Diego, Javier, Sara, y Laura. Ellos viven en Austin, Texas y vienen de varios países. Todos los días hablamos de ellos. Hoy, conocí a Laura. En realidad, los cinco amigos son amigos de Sharon, una de nuestros profesores. Ella escribió el libro y usó cuentos de sus vidas reales. Todos los estudiantes de nivel dos querían que ver a ella y hablaban con ella. Creo que ella pensó que somos un poco raros. Tengo ganas le preguntar a Sharon lo que sucedió a los otros amigos.
No es la verdad literal decir que Pedro abandonó todas sus posesiones. De hecho, trajo dos elementos esenciales para un luchador contra la injusticia. Tenía un vehículo y un arma. Montó a la gloria a horcajadas de su compañero noble… se moto, se llamaba Rocinante. El mecánico del pueblo lo convirtió usar aceite vegetal en lugar de gasolina, porque Pedro quería ayudar ambos la humanidad y la ambiente. Para arma, llevaba algo de peligroso, algo de penetrante, algo que haría caer una enemiga a sus rodillas sin lesión física. Tenía una guitarra y sabía tocar todas las canciones de Bob Dylan (ellas con tres acordes o menos). Con sus herramientas, y su determinación, Pedro empezó su viaje traer la justicia social a todos encontraría.
No hacía mucho tiempo hasta descubrió su primer desafío. En un campo, observó un grupo de trabajadores agriculturas. Todos llevarían chaquetas pesadas de lanas. A Pedro, esta vista fue horripilante. Era un día cálido en junio y el granjero, como un barbear, forzó a sus trabajadores cultivar sus campos vestidos así. ¡Que barbaridad! ¡Morirían de calor! Este trato fue insoportable.
Tuvo que reaccionar inmediatamente. Reflejó unos minutos y decidió que la mejor acción sería organizar un sindicato. Pedro se acercó los trabajadores y trató hablar con ellos, pero nadie respondió. Les dio una pequeña conferencia sobre los valores y las ventajes de un sindicato. Les explicó que tendrían el poder exigir justicia si trabajaran juntos.
Todavía, nadie respondió. ¡Fue peor que esperara! Habían perdidos la voluntad luchar.
Las chaquetas pesadas fueron el problema. Si solamente los pondría en libertad del peso de la opresión, podría organizarlos. Reflejó unos minutos y fue encontrar una cuchilla. Entonces, afeitó la lana de todos los trabajadores.
Después de terminando, vio el granjero salir de su casa situado en otro lado del campo. Él parecía rabioso. Pedro se puso contento. Los trabajadores fueron liberados, había enseñarles todos que sabía de los sindicatos, y ahora, podrían afrontar juntos su situación. Satisfecho, montó Rocinante y se fue para encontrar la próxima tarea y traer la paz y la justicia a todos.
Pedro Gonzáles vivía en una casa sencilla y cómoda en el campo de Guatemala.Sus padres murieron cuando tenía 17 años y Pedro heredó la casa, unos acres de tierra, y una fortunita. No podría vivir como un rey, pero había bastante dinero pare que no tuviera que trabajar. Además, a causa de su nombre de familia, se consideraba un ciudadano respetable en el pueblo.
Esta situación funcionaba bien para Pedro. Era un hombre indolente y sencillo. No necesitaba mucho. Vivía con su tía, quien cuidaba para la casa y su bienestar. Después de varios años, su sobrina entró en la casa también.
Pedro seguía un estilo de vida de ocio. Tenía dos ocupaciones principales: iba a pasear por el campo, y leía. Pedro leía únicamente un tipo de libro. De hecho, era adicto a las biografías de los grandes líderes radicales y revolucionarios. Leía sin cesa de los hombres que luchaban contra la injusticia, los hombres que luchaban para ayudar los pobres, los hombres nobles, orgullosos, y bravos. Tenía todos los libros escritos sobre Ché Guevara, César Chávez, Emiliano Zapata, etc. Gastaba la mayoría de su dinero añadiendo libros a su biblioteca. Pedía libros de España, de México, y a veces, de los Estados Unidos. Tres veces por año, iba al capital para comprar más biografías.
La tía y la sobrina de Pedro se preocupaban mucho de esta adicción, y también, de su salud. Cada año dedicaba, más dinero, más tiempo, y más esfuerza a leyendo y a coleccionando las biografías, y pensaba menos de la situación de sus parientes.
Entones, un día, ellas se despertaron y descubrieron que Pedro se fue de la casa. En final, había hecho lo que siempre amenazaba a hacer: abandonó sus posesiones para viajar por las tierras ayudando los campesinos y los trabajadores. Iba a transformarse a líder revolucionario.
Cambios sugeridos de alumnos no son justiciables
Recientemente, el New York Times hubo público un estudio sobre la educación secundario en Los Estados Unidos. El estudio reveló que una gran cantidad de alumnos son insatisfechos con sus educaciones. Entre varios otros, una queja hay que ser examinado. Según el estudio, hay un gran parte de alumnos que preferiría recibir capacitación vocacional para prepararlos para un trabajo en el mundo actual en lugar de instrucción para prepararlos para la universidad. Hay que preguntarnos si esto sería un cambio eficaz para mejorar nuestro sistema escolar.
El día siguiente, una noticia californiana publicó un estudio diferente. Fue un estudio del instituto de la política pública de California que se llama California 2025. Este estudio observó que poco a poco, la mayoría de trabajos nuevos sería más y más técnicos. En general, requerirán alguien con un diploma de la universidad. Sin embargo, hay un problema. Según los expertos, en el año 2025, no había bastante gente con la educación necesario parar hacer los trabajos. En 20 años, habrá trabajos, pero no habrá empleados calificados.
El estudio sigue explicando que, de hecho, las habilidades para hacer los trabajos que no requieren un diploma son los mismos que las habilidades que exigen las universidades. Para tener éxito en cualquier carera, hay que tener la capacidad de la expresión escrito y la capacidad hacer las matemáticas. Sin esos, todo es más difícil.
Es obvio que sería ridículo implementar los cambios sugeridos por los alumnos del estudio del New York Times. No sería una buena idea disminuir los cursos de preparación para la universidad y aumentar la cantidad de cursos vocacionales. Si estos cambios fueran implementados, los alumnos futuros no serían preparados ni para la universidad, ni para un trabajo en el mundo actual. Mas, tendrían un estigma de una educación pobre. Sería irresponsable convenir con algo que aseguraría la fracasa inevitable de la generación siguiente.